ENSAYO DEL AMOR Y EL DESEO
- 12 feb 2019
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Te necesito, forma parte de la externalización del dialogo interno como decía Virginia Satir, este concepto cubierto de etapas psicosexuales algunas satisfechas, otras no tanto, en compañía de sintomatología fisiológica, intensidad de la frecuencia cardiaca, ruborización, traducida en torpes conductas estereotipadas y el carraspeo generado cual extrema deshidratación.
Así es el amor, entero viste al ente que se afirma dispuesto a compartir la experiencia de Romeo y Julieta, arriesgado como Paris en conquista de Helena de Troya, desvergonzado y prohibido como aquella cinta que narra las transferencias del diván, Freud pasión secreta era su nombre.
“Nunca estamos menos protegidos contra las cuitas que cuando amamos; nunca más desdichados y desvalidos que cuando hemos perdido al objeto amado o a su amor. Pero la técnica de vida fundada en el valor de felicidad del amor no se agota con esto: queda aún mucho por decir.” (Freud, 1992a)”.
¿Por qué es tan importante diferenciar entre el amor y el deseo?, Lacan explica ésta interrogante en “La clínica del deseo y el amor”, citando al deseo que permea los objetos y sujetos, el deseo es la esencia del hombre; es decir, el deseo es implícito y precede incluso a la concepción del ser; sin embargo, existe peligro en esta noción pues el amor se presenta como un deseo del otro; es decir, “mi deseo y tu deseo” y en esta modalidad el amor se vuelve permisivo y enajenado al sufrimiento.
Si es asi, el sufrimiento despoja de significado al complemento, dando lugar al suplemento que completa al ser incompleto, dotado en un inicio de capacidad y autonomía, en este sentido, lo que se conoce como amor resta, contrario a lo que se pretende ser. Es aquí donde el concepto de amor y deseo se encuentran pues el deseo es esperanza al ser deseo de poseer que debe ser satisfecho a través de la necesidad del otro y se convierte en demanda compulsiva, que no cesa, que se idealiza en forma apremiante y coercitiva.
No es amor, lo que imposibilita, pero no solo del otro hacia mí, si no forma introspectiva casi intrapunitiva, el amor transforma , es con afán romántico y cito “narcisista” no así en el sentido patológico, en cambio busca un cálido intento de ser uno y hacerse uno; “El amor pide amor. Lo pide sin cesar. Lo pide... aún. Aún es el nombre propio de esa falla de donde en el Otro parte la demanda de amor” (Lacan 1995). Es entonces el deseo parte esencial del amor siendo este último un todo dando paso al deseo a discernir como un componente necesario de la mano del amor propio en su definición.







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