LA RESPONSABILIDAD ARISTOTÉLICA, UNA INVITACIÓN AL CUIDADO NATURAL.
- 27 ago 2019
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Hace algunos días, circularon en medios locales noticias sobre el ecocidio sucedido en el río los perros ubicado en el istmo de Tehuantepec, lugar de donde tengo el placer de escribirles, las afectaciones al ecosistema y a sus especies fueron terribles, ¿pero de quién es la responsabilidad?, hay diversos agentes implicados, pero nadie se ha proclamado responsable, ante tal situación nace la interrogante ¿Qué es la responsabilidad?

Según Aristóteles la responsabilidad moral se basa en la acción voluntaria, realizada incluso por los niños, que debe ser además elegida, pues la elección es la causa eficiente, no solo de la acción responsable si no de la acción como tal y esta es la primera condición sucedida por la segunda llamada elección tan decisiva y explicita como la primera implicando a éste mayor análisis.
Hablemos un poco de la materialización de la responsabilidad, pues no puede existir un valor sin un depositario, para que la responsabilidad se vuelva efecto en la praxis necesita ser concienciada como valoración, esto significa discernir la etimología del valor, pues el valor si bien perfecciona la naturaleza humana sirve como guía, es decir, un patrón de hábitos que benefician al ser superior dotado de conocimiento, la valoración por otro lado, es subjetiva y centra total atención al ejercicio individual de la misma.
Es por esto que la práctica de la responsabilidad personal depende totalmente de la introspección y la voluntad, el no hacerlo nos dista del “Aufklärung” cuyo significado según Kant es la salida de la minoría de edad, permanecer en ésta es consecuencia y culpa del hombre, ante la incapacidad de dirigir su propio fin sin la ayuda de otro, es bien sabido que todos necesitamos de los demás como se cita en una sesión de un curso que imparto, pero lo que Kant intenta definir como minoría de edad se asemeja a la dependencia y falta de responsabilidad personal para hacerse cargo de lo habitual.
Y vaya que los ejemplos abundan, pues no basta el reciclaje para subsanar las llagas causadas por la mano del hombre a la naturaleza. Cada acción voluntaria es necesaria para mitigar la brasa de dolor creada por los miembros de la vida planetaria como los describe Bauman en la vida liquida, que puede solidificarse a través del minimalismo evitando el consumismo, las modas y estereotipos que nos dejan fuera de ese juego de las sillas al no cumplir con las expectativas actuales, eso implica un necesario cambio de pensamiento.
Lo que intento decir a través de ésta invitación, es que todos podemos vivir en arcadia, claro, si así lo deseamos, pues la felicidad depende de los actos de responsabilidad que encarnamos y aunque algunas de estas acciones como consecuencia podrían ser dolorosas y en ocasiones parecerían una carga no hay mayor regocijo que la vivencia de la responsabilidad con uno mismo, con los otros genéricos, con la naturaleza y el espíritu.
La responsabilidad desde el voluntarismo aristotélico se traduce en tu compromiso, sin vestir de culpa al otro, pues desde esta connotación todos podemos mejorar la calidad de vida al utilizar menos el automóvil, reforestando la tierra, ahorrando agua, utilizando la energía solar, cada obra realizada puede ser convertida desde la elección aristotélica, así que elige con sabiduría, el futuro del planeta está en tus actos.
Lic. Aurelio Enriquez Cabrera.
Bibliografía.
Bravo, V. F. (2006). Teoría aristotélica de la responsabilidad. Venezuela: Universidad central de Venezuela. http://www.scielo.org.co/pdf/ef/n34/n34a07.pdf
Echevarren, R. (2014). FOUCAULT: Una introducción. Buenos Aires: Editorial Quadrata.
Bauman, Z. (2006). Vida líquida. México: Editorial Paidós.







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